Editoriales > Abril 2008

Estamos más cerca de la paz. Así lo sentimos quienes seguimos de cerca los acontecimientos políticos y militares del país, y vemos que -cada vez con más exactitud y determinación- la batalla contra los grupos subversivos, ha dado grandes resultados.

Sin embargo, para quienes por nuestra cercanía con el campo, conocemos más de cerca la problemática de las FARC, sabemos que aún falta camino por recorrer, antes de llegar a su fin, para garantizar definitivamente la seguridad del pueblo colombiano. Quedan aún algunos días, en los cuales los esfuerzos deben centrarse no solo en cómo terminar la guerra sino también, en cómo propiciar la paz.

Por esta razón, ahora más que nunca, cuando se avizora una posibilidad de victoria  ante los grupos alzados en armas, los líderes gremiales debemos ser proactivos y rodear al Presidente Uribe para construir de su mano una solución de largo plazo que permita reintegrar a la sociedad a los desmovilizados, proporcionándoles opciones de empleo y subsistencia viables. 

Desde ahora, todos aquellos que trabajamos para el campo colombiano, quienes nos sentimos beneficiados por los resultados de la política de Seguridad Democrática, debemos comenzar a prepararnos para que el campo sea protagonista en esa nueva etapa de la historia colombiana, en la cual el objetivo será buscar alternativas socioeconómicas para subsanar las consecuencias negativas del conflicto armado.

Es aquí donde cobra más fuerza nuestra filosofía de volver al campo, puesto que es allí donde encontraremos alternativas de empleabilidad y sostenimiento alimentario y económico para todas aquellas personas, vinculadas con el conflicto armado, que deberán hallar una nueva vocación de vida, cuando la insurgencia ya no sea una opción.

Es importante entonces que, mientras el Gobierno sigue adelante con su política de Seguridad Democrática, los empresarios sigamos comprometidos en seguir trabajando y haciendo productivo el campo, de manera que sea esta misma tierra, la que esté dispuesta a recibir a estos compatriotas, como alternativa de subsistencia y de reinserción a la vida ciudadana. Porque si el campo colombiano es reconocido por su amplia riqueza y su potencial para generar productos de alta calidad, también puede soñarse con que sea además el lugar en el que germine la tan anhelada semilla de la paz en Colombia.

Posted: 01/04/2008 15:04:35 by Global Administrator | with 0 comments


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