Pese a los diversos episodios de violencia y terrorismo de los grupos al margen de la ley y el deterioro de relaciones con algunos países vecinos, Colombia se ha fortalecido y continúa creciendo en áreas importantes de su economía que le han permitido generar más empleo y confianza para la inversión extranjera, además de mayor seguridad para sus pobladores.
Fue muy gratificante este fin de año, ver las carreteras colombianas atiborradas de viajeros que se disponían a visitar destinos turísticos como la Costa Caribe, los Llanos Orientales o el Eje Cafetero, entre otros, planes que hace cinco años no se atrevían a adelantar los ciudadanos colombianos, por el temor a ser víctimas de los llamados retenes o pescas milagrosas.
Así mismo, la falta de seguridad en carreteras, perjudicaba enormemente a los ganaderos, pues no solo en épocas vacacionales, sino en su gestión diaria, se veían imposibilitados para visitar sus fincas.
Aunque hoy no hemos alcanzado la tranquilidad total, sí podemos afirmar que gracias a la política de Seguridad Democrática del presidente Uribe, con el acompañamiento de las Fuerzas Militares y la Policía Nacional, se han hecho importantes avances en este sentido.
Pero el esfuerzo permanente que realiza el Gobierno Nacional por hacer respetar su institucionalidad y no sentir vulnerado su Estado de Derecho, no es tarea de un solo líder; debe contar con el respaldo y el apoyo de todos los ciudadanos, en el empeño por buscar la paz y la justicia de este país. En esencia, todos los colombianos debemos tener la capacidad y el valor civil, para enfrentar la maldad y no permitir su avance.
No debemos ceder un ápice de espacio a los grupos insurgentes. Si bien debemos alegrarnos enormemente por los más recientes acontecimientos de fuga o liberación de algunas de los secuestrados, no podemos perder de vista que su libertad fue coartada de manera ilegítima y que, lo que hoy parece un gesto humanitario, no es otra cosa más que un derecho que tenían éstas y todas las otras personas que aún permanecen en cautiverio.
Por esto, la sociedad colombiana no debe dar ni un paso atrás. No solo los liberados han recobrado su libertad, también lo hemos hecho todos los ciudadanos que podemos desplazarnos tranquilamente por el país y que hemos perdido el miedo a expresar nuestras opiniones o a recobrar nuestra calidad de vida. En consecuencia, debemos brindar una mano de apoyo al actual Gobierno, que hoy muestra un país más fortalecido, que resiste a las adversidades y que pelea por defender sus instituciones y el derecho a la vida de sus habitantes.
Respaldemos la política de seguridad democrática desde nuestro campo de acción: destaquemos las cosas buenas de nuestro país, apoyemos los eventos regionales, sigamos generando empleo y comprometámonos a seguir trabajando por la defensa del campo y sus pobladores que, sin lugar a dudas, son el futuro de nuestra rica y próspera Colombia.